20 años en CAEES.



Aunque el  tango de Gardel dice que “20 años no es nada”, esta cifra representa una buena parte de tu vida, y sin en este caso hablamos de años trabajados para el mismo ente, te encuentras que has dado una buena parte de tu existencia en esa tarea.
De todos estos años en  la Caja de Ahorros de los Empleados del Ejecutivo de Estado Sucre (C.A.E.E.S.) he visto como la tecnología ha evolucionado: desde los primeros años, donde los cheques se hacían a máquina de escribir (recuerdo que el orden para hacerlos variaba cada vez que llegaba un lote nuevo y la angustia del socio hacia que se perdiera toda línea de elaboración), hasta la actualidad donde al día se emiten hasta 1000 cheques diarios gracias a un coloso llamado “Epson DFX-9000” que casi no deja respiro y sus ansías para imprimir son casi obsesivas.
Un punto que siempre he recalcado no solo en éste, sino me parece que existe en todo trabajo, es la cantidad de horas que pasas allí, y a la final, te das cuenta que pasas más tiempo allí que en tu propia casa.  Muchas horas nocturnas y casi sin dormir (sobre todo en los primeros años de emisión de dividendos, donde los más de ocho mil cheques debían ser elaborados en menos de dos días), te hacen ver que no solo tienes una familia en casa; sino una familia en el trabajo.  Todas esas personas con las que compartes el día a día, y son nuestro apoyo en muchas situaciones (mucho se ve en aquella frase “que sería si no fuera por  estos momentos y los de hambre”).  El soporte entre todos  es lo que nos mantiene a flote, y en estos años se han vistos épocas buenas y épocas malas, pero gracias a esa conexión que mantenemos como “familia” es que podemos llevarnos bien. Es tanto así que en los momentos de pérdidas de compañeros, nos hemos convertido en uno solo (la maravillosa Ventura, que tanto nos hacia sonreír y siempre nos daba ese toque de alegría para sentirnos como sus hijos, y que decir del motorizado Hernán, ese ser de luz que por cosas del destino nos dejó con esa sensación del “porque”, y que con su carácter siempre recio, duro, fiel a sus principios; pero que era el que siempre nos ayudaba en cualquier situación complicada que tuviéramos ya fuera de trabajo o de casa).
De la CAEES que he aprendido en este viaje:
1.       Si haces las cosas con amor, todo saldrá bien.
2.       Somos una “familia” tan fuerte como cualquier otra y nadie puede quebrarnos.
3.       Siempre se puede mejorar, y ya hemos pasado por muchas etapas (algunas buenas otras malas pero sacamos una buena experiencia de ello)
4.       La mejor manera de empezar la jornada es con los “Buenos Días”.
5.       Compartir esos momentos de diversión y esparcimiento son indescriptibles e invalorables.
6.       El papel y la información oportuna desvela cualquier duda.
7.       La experiencia ayuda; pero sino la pasas a las nuevas generaciones no haces nada.
8.       Lo mejor de la jornada es irse a descansar sin dejar pendientes.
9.       Aunque la tecnología está siempre evolucionando, algunos entes NO, así que a veces volvemos al cincel y martillo.
10.   El café o el té son los mejores compañeros en situaciones estresantes.
He de agradecer para finalizar estas líneas en primer lugar al Sr. Rafael Villarroel (Presidente de la CAEES para ese año 1993), por darme la oportunidad de ingresar a la institución, así como de los siguientes presidentes que han pasado por la Junta Directiva. De ese personal con el que comparto el diario trajinar: El señor Ángel Mieres, al que considero como mi padre, la señora Luisa Miner, con la que mejore mis habilidades contables, la Lcda Yurkia Pérez, para mantener al día el sistema contable, la Lcda. Nuvia Quijada, con la que hemos aprendido en conjunto como se desenvuelve la institución y de cómo la tecnología nos da dolores de cabeza de vez en cuando. El señor Miguel Mendoza, con quien comparto el Departamento de Sistemas, y que sin su apoyo en todo momento no podríamos sobrevivir al oleaje (algunas veces más brusco y salvaje que otro) de cheques, listados, socios, y en algunos casos terremotos. Lourdes Galantón, Elisbeth Maican, Robimar Cabello, Enoide Parejo (que sería de Dpto. de Caja sin ella), Aracelys Lanza (compañera de departamento durante algunos años donde recuerdo nos agarrábamos con las nóminas de la gobernación cargándolas manualmente), que siempre están en pie de lucha y eficientes al 200%.  Y por supuesto no puedo dejar de nombrar a la sangre nueva que ha llegado a la institución, Miguel González (el soporte del dpto. de hipotecarios), Marlon González (compañero también en el departamento, y que siempre he confiado en su inteligencia e interés para desarrollar cualquier proyecto nuevo, aunque ahora está “prestado” en otra área para mejorarla), María González, Luz Lobatón, Olimar Benítez y Moises Rodriguez en Procesamiento de Datos. Milagros Paisan, Leoporda Salazar y Hennesys Gil el Comerciales, Angel Mieres Jr. en vehículos, Rosa Moreno en hipotecario y Obeth Millan en la Oficina Carúpano. Cada uno de ellos pone su granito de arena para construir esa fortaleza llamada CAEES.

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