El Suplente. Por Otmaro Rivero
Esa noche camine junto a la muerte, no se como sucedio pero de repente allí me encontre, justo al lado del ser vestido de negro. No era muy alto, casi de mi estatura, un poco mas quizas. No se inmuto al verme a su lado, solo ladeo un poco su rostro ocultado por una capucha para mostrarme una sonrisa cadaverica y unas cuencas vacias donde debian haber ojos. No sabia en que parte del planeta estaba, era de noche, eso si era seguro ... Mire a mi alrededor y solo veía estelas de humo, incendios por todos lados, sonidos lejanos de quejidos, llantos y lamentos complementaba el ambiente. Le pregunté que hacia yo allí y un sepulcral silencio fue su respuesta. Solo levanto su huesuda mano para hacerme señas de que la acompañara. No se cuanto trecho caminamos, quizas muchos kilómetros, pero no me sentía cansado, entramos a una ciudad, en todas direcciones habian enfrentamientos entre hombres, mujeres eran violadas y quemadas junto con sus niños, los triunfadores solo buscaban nuevas víctimas para saciar su sed de aniquilación, volvi a mirar a la muerte y me pareció que bajo la capucha ocultaba una sonrisa de satisfacción por todo lo que sucedía a nuestro alrededor ... de repente un hombre delgado, envuelto en harapos se acercó a nosotros pidiendo ayuda, al llegar frente a la muerte le miró fijamente y se puso blanco como un papel, traté de ayudarlo pero la mano huesuda me detuvo y luego con la otra toco la frente del infortunado, para hacerlo caer en tierra envuelto en llamas. Pasaron varias horas más. No puedo narrar todo el horror que paso ante mis ojos, viajamos por todo el mundo, y en cada punto que visitamos sentía que no podía ser posible tanta miseria, tanta destrucción, tanta barbarie, hasta donde habia llegado la raza humana. En un momento que nos encontrabamos sobre la cima de una gran montaña, visualizando como se quemaba una pequeña aldea, crei ver a la muerte perder su equilibrio, falsear sus pies y apoyarse rapidamente en su guadaña. La tome por un brazo y senti como se apoyo en mi hombro, era como si se estuviera debilitando, levanto su rostro y me miró con sus cuencas, sentí algo estraño, como si me estuviera diciendo algo que no llegaba a entender, luego al sentirse un poco mejor, se levento ante mi, me dió la guadaña y desaparecio ... No se donde estará ahora ... quizas de vacaciones en algún club mediterraneo, o esquiando en los alpes suizos , mientras tanto yo le estoy hacieno la suplencia, desde ese día yo soy la muerte.
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